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ATAULFO ALVES,
por Raphael Vidigal
Ataulfo Alves

ATAULFO ALVES, UNA LEYENDA BRASILEÑA
Por Raphael Vidigal


El ‘Negrinho do Pastoreio’ carga sus velas, símbolo de agradecimiento de aquellos que perdieron algo.  El ‘Urubu malandro e suas pastoras’ llevan al samba, modinhas mineiras aprendidas en casa, en una pequeña Miraí que circuló el país por los tiempos de infancia.  Para uno, son celebradas misas, rezos, ofrendas de flores;  para el otro, se realizan rodas de samba, serestas, cantorías y serenatas.  Son hombres-jóvenes de la más alta estirpe popular.  Uno tiene el pecho desnudo;  el otro luce trajes elegantes.  Ambos tienen la condición de leyendas, con toda la justicia por tantos hechos espectaculares.  Por eso, son eternos.  Tanto el joven esclavo como el otro, hijo de guitarrista y versificador, más conocido por su creación de melodías y letras:  Ataulfo Alves.

 

ERREI, ERRAMOS (samba, 1938) – Ataulfo Alves
Hijo del Capitán Severino, llamado así el conocido guitarrista, sanfoneiro y repentista de la Zona Mata de Minas Gerais, puede decirse que Ataulfo Alves nació en la cuna de oro de la música popular brasileira.  Fue a través del ADN paterno que aprendió a formar lo que más adelante se convertirían en clásicos.  El primero de las genialidades del tímido mineiro que fue desde la Fazenda Cachoeira para Río de Janeiro, puede decirse que fue “Errei, erramos”, en la interpretación del “cantantes de las multitudes”, Orlando Silva, después de algunos éxitos en las voces de Almirante (“Sexta-feira”), Carmen Miranda (“Tempo perdido”), Floriano Belham (“Saudade do meu Barracão”), Sílvio Caldas (con la valsa “A você”, en parceria con Aldo Cabral) y Carlos Galhardo (“Quanta tristeza”, junto a André Filho).  El samba de 1938 fue lanzado cuando Ataulfo ya contaba con cierto prestigio no sólo ante los ojos del descubridor y padrino Bide, de la dupla con Marçal, sino también de gran parte del mundo del samba.  En la canción, Ataulfo utiliza dos de sus temáticas favoritas, el amor y el sufrimiento, que juntos reciben un juicio filosófico con preceptos religiosos, donde el autor divide las culpas del sentimiento que no vengó:  “Ese comienzo ninguno destruyó.  Fallé, fallamos”.

 

Ó! SEU OSCAR (samba, 1940) – Ataulfo Alves e Wilson Baptista
La muerte del padre de Ataulfo Alves se produjo cuando él era aún un niño de diez años.  Por esa fatalidad, tuvo que trasladarse con su madre y los seis hermanos a la ciudad y pasar a ayudar en el sustento de la familia.  Dividía el estudio con el trabajo.  Tuvo varios empleos:  lechero, arriero, botones en la estación, recadero, carpintero, zapatero y agricultor.  Cuando el Dr. Afrânio Pereira lo invitó a ir con él para la capital, no tuvo dudas.  Pero lo que se encontró en la ciudad, al principio, no fue lo que se esperaba.  Solamente al principio, porque después de trabajar en el consultorio entregando recetas y cuidando de la limpieza, se encontró con sambistas de la más alta nobleza.  Entre ellos, Wilson Baptista, malandro convicto con quien compuso “Ó! Seu Oscar”, gran vencedor del carnaval de 1940 que contaba la historia del joven, un tal Oscar, personaje de la época que se encuentra con lo que no quería:  un matrimonio deshecho y una esposa disfrutando de la orgía.  Pasaría a ser el segundo éxito de Ciro Monteiro.

 

LEVA MEU SAMBA (samba, 1941) – Ataulfo Alves
Ataulfo Alves encontró el amor en el matrimonio en 1928, cuando se casó, a los 19 años, ya viviendo en Rio de Janeiro, con Judite.  Con ella vivió toda su vida y tuvo cinco hijos, dos de ellos, Adeílton y Ataulpho Alves Júnior, con ADN musical en la sangre.  Ataulfo ingresó en el samba carioca cuando se convirtió en director de armonía de la Escola de Samba “Fale quem quiser”, en referencia a la pionera en el ramo “Deixa Falar”, sin nunca perder las raíces mineiras.  Fue por esa vía que llegó hasta Mr. Evans, director americano de la discográfica RCA Victor en Brasil, en manos de Bide.  Después de éxitos como compositor, sólo en 1941 se estrenó cantando sus músicas, la primera de ellas, “Leva meu samba”, contó con el acompañamiento del aún anónimo Jacob Bittencourt, posteriormente, do Bandolim, y ya se intuía el buen gusto de Ataulfo para elegir a su entorno.  Más adelante, él formaría un casamiento de increíble éxito, con sus ‘pastoras’, que llevaría su samba a todos los amores, desamores e iniciados, regrabado por Noite Ilustrada, Jorge Aragão, Sandra de Sá y tantos otros artistas.

 

O BONDE SÃO JANUÁRIO (Samba de Carnaval, 1941) – Ataulfo Alves y Wilson Baptista
Ataulfo Alves destacó también por su excelente clase y elegancia irretocable, quebrando el paradigma del sambista relegado a la “malandragem”.  Constantemente tratado de persona bien arreglado, era la figura perfecta en la columna de Ibrahim Sued, periodista que elegía a los mejor vestidos, y desfilaba en Cadillac amarillo, último modelo, por las calles de Rio de Janeiro.  Los trajes eran compatibles con el estilo de Ataulfo, solícito y agradable, muy querido por todos.  Evitaba pagar para que sus músicas fueran las más emitidas en radio, el famoso “jabá” o “caitituagem”, tan común en la época como en nuestros tiempos.  “O Bonde de São Januário” simboliza exactamente ese comportamiento nada convencional para un sambista, con el atenuante de haber sido propuesto el tema por el Departamento de Prensa y Propaganta (DIP), de la dictadura militar, que juzgaba las canciones muy subversivas en razón del contenido exaltante a la bohemia.  Como respuesta, Wilson Baptisa y Ataulfo Alves escribieron una bella composición que rompió las barreras del tiempo y de las determinaciones censoras, lanzada por Ciro Monteiro, otro que extrapoló el margen de lo agotable.  La dictadura acabó.  El tranvía y sus personajes permanecerían.  Con él, ganó el Carnaval de 1941.

 

ERREI, SIM (Samba, 1950) – Ataulfo Alves
El compositor Herivelto Martins, que vivía en un alterado fin de casamiento con la cantante Dalva de Oliveira, con quien compuso el Trio de Ouro, al lado de Nilo Chagas, con titulares en los periódicos y escándalos sensacionalistas propagados por la prensa, fue una de las únicas personas que consiguió desentenderse con el gentil Ataulfo Alves.  El motivo:  él consideró que los versos “Errei, sim, manchei o teu nome, mas foste tu mesmo o culpado.  Deixavas-me em casa, me trocando pela orgia, faltando sempre com a sua companhia”, de la música escrita por el sambista y lanzada en 1950 por Dalva de Oliveira, era una ofensa directa hacia su persona e impulsada por su esposa.  La pelea entre los dos se deshizo en seguida.  La canción quedó eternizada con sus versos confesionales y de contundencia lamentadora.

 

FIM DE COMÉDIA (Samba, 1952) – Ataulfo Alves
El conjunto idealizado por Ataulfo Alves era formado inicialmente por Olga, Marilu y Alda, el trío vocal que recibió el nombre de “Pastoras”, sugerido por Pedro Caetano, compositor de éxitos carnavalescos.  Vino de la fiesta profana la inspiración del nombre, con una mezcla de atribución religiosa.  La denominación era como se llamaba el coro femenino que acompañaba al cantante principal, también conocidas como “cabrochas”, muy presentes en las fiestas de Navidad en el nordeste brasileño.  Y fue así, como Ataulfo fue feliz en su elección y en la interpretación de otra mujer gloriosa, la pasional Dalva de Oliveira, que cantó, en 1952, el samba doloroso “Fin de comédia”, lamentando o celebrando, eso sí, con cuchilladas agudas en el pecho como en su voz, el triste fin de matrimonio tortuoso con el compositor Herivelto Martins.  Un marco revivido por voces de firme intensidad, como por ejemplo Elizeth Cardoso y Ângela Rô Rô:  “Este amor quase tragedia, que me fez um grande mal.  Felizmente essa comédia, vai chegando ao seu final”. 

 

POIS É (Samba, 1955) – Ataulfo Alves
Ataulfo Aves ingresó en diversas vertientes del ramo artístico y conquistó la admiración de los más variados tipos.  Fundó y se convirtió en director de la União Brasileira dos Compositores, que luchaba por los derechos de autor, creó la “Ataulfo Alves Edições, para editar sus propias músicas y fue homenajeado en cuadros del pintor modernista brasileño José Pancetti.  El samba “Pois é”, lanzado en 1955, generó una doble repercusión en la carrera de Ataulfo.  Mirabeu Pinheiro, conocido compositor, co-autor del éxito carnavalesco “Turma do Funil”, andaba descontento con las reprimendas de Ataulfo por causa de los derechos de autor, y le contestó con una composición haciéndose pasar por la morena de la letra, titulado “A Morena Sou Eu”.  El compositor mineiro, como pocas veces se vio, no se quedó parado y decidió pasar a la acción, respondiendo con otro samba, “Eu nada lhe perguntei”.  La pelea verbal duró con una música más de Mirabeu, “Arria a Trouxa no chão”, sin satisfacción de Ataulfo Alves, y fue así como los dos volverían a hacer las paces tiempo después.  Por otro lado, Pancetti se quedó encantado con la composición, dedicando al autor un cuadro con el mismo nombre, respondiendo a la altura con otra preciosidad de su repertorio, “Lagoa Serena”, con J. Batista, que también terminó en pintura.  Como ilustran los versos de “Pois é”:  “a maldade dessa gente é uma arte…”.  ¡Qué buen arte practicó Ataulfo!.

 

MEUS TEMPOS DE CRIANÇA (Samba, 1956) – Ataulfo Alves
El pequeño Ataulfo tuvo una infancia humilde, de la cual supo recoger la riqueza de los pequeños gestos, las pequeñas luces que brillan bajo la mirada inocente de una criatura.  Esa esencia, Ataulfo lo llevó a la fase madura de su vida, y se acordó con alegría y nostalgia, retratada en el estilo de los versos presentes en toda su obra realizada en Rio de Janeiro, pero con un pie en el fondo de una Minas interiorana, doliente y rural.  “Meus tempos de criança” es un homenaje a todos los que preservan los sonidos de la matriz,  “a professorinha que ensinou o bê-a-bá”, las travesuras y el primer amor, Mariazinha.  “Eu era feliz e não sabia”.  Ese arrepentimiento inevitablemente tardío clava un punto de angustia en la canción de Ataulfo Alves, compuesta en 1956, cubierta fina para todos aquellos de corazón débil.

 

LARANJA MADURA (Samba, 1967) – Ataulfo Alves
Los pasos mineiros de Ataulfo Alves se ganaron el cariño general por primera vez en 1961, bajo la invitación del parceiro de Luiz Gonzaga, el doctor del baião Humberto Teixeira, como parte que una campaña de divulgación de la música brasileña por Europa.  Cinco años después, viajó para Senegal, y, en Dakar, representó al país en el I Festival de Arte Negra.  También en su tierra, Ataulfo fue elogiado teniendo su nombre en una calle.  En total, él dejó cerca de 400 músicas grabadas, entre ellas “Laranja madura”, de 1967, samba que desconfía de la bondad ajena (“laranja madura na beira de estrada tá bichada, Zé, ou tem marimbondo no pé”, antiguo dicho de pueblo recogido por Ataulfo Alves.  Desconfianza típicamente mineira que no existía a esas alturas, ni en prácticamente en toda su andadura artística, con el ciudadano informalmente honorario de Miraí.

 

NA CADÊNCIA DO SAMBA (Samba, 1962) – Ataulfo Alves y Paulo Gesta.
El cantautor Ataulfo Alves era también guitarrista, cavaquinista y bandolinista, o sea, un músico de primera línea.  Por tales cualidades incuestionables quedó en evidencia hasta el final de su vida, aún mismo con el advenimiento de la bossa nova y de la joven guarda en detrimento de su particular samba, así llamado por la intimidad que demostraba en ese trato.  En 1962, compuso una música con Paulo Gesta, interpretada por Elizeth Cardoso, de nombre idéntico a otra que sería conocida como himno musical de fútbol, llamada “Na cadencia do samba”, en mención a la despedida que él deseaba para sí mismo. Quedó marcada en la memoria de la música popular brasileña la melodía que encanta los versos alentadores:  “Sei que vou morrer, não sei o dia, levarei saudades da Maria.  Sei que vou morrer, não sei a hora, levarei saudades da Aurora.  Quero morrer numa batucada de bamba, na cadencia bonida de um samba”.  La cadencia que su autor dejó para la posteridad, como legado de su obra monumental, expuesta en las mejores confraternizaciones y festejos musicales de ese país llamado Brasil.


“Leva meu samba, meu mensageiro, esse recado, para o meu amor primeiro”, Ataulfo Alves.

Raphael Vidigal

Publicado originalmente en el site "Esquina Musical".

 

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