"EL PUEBLO YA PREGUNTA CON MALDAD: ¿DÓNDE ESTÁ LA HONESTIDAD?"   (NOEL ROSA)

60 aÑos de
chega de saudade

 




João Gilberto es uno de los más musicales de nuestros cantantes populares, predicado que compensa ampliamente su pequeño volumen de voz”, publicó el Estado de São Paulo en el año del lanzamiento del clásico disco “Chega de Saudade”.  

 

La fecha simbólica es el 10 de julio de 1958, día en que se inscribió en el registro la canción “Chega de Saudade” (Basta de melancolia), de António Carlos Jobim y Vinícius de Moraes, interpretada por João Gilberto.  Un disco de 78 revoluciones que propició una revolución tranquila en la música brasileña; atrás quedaban los sambas-canções y las voces exuberantes.

 

João Gilberto trabajaba la respiración según técnicas de los yoguis; cantaba casi susurrando, con las notas justas y sin vibratos, y su técnica con la guitarra (la batida) incluía un inédito juego con el pulgar derecho que pervertía los ritmos.

 

João capturó de la radio de los años 30 y 40 no sólo samba, sino también jazz, músicas tradicionales, conjuntos vocales, sambas-canções, música sertaneja, choro, música de fossa y batuque.  Todo ello lo tradujo, para el resto del mundo, como una sonoridad igualmente sólida, cohesiva y autoral -que más tarde llamaríamos apenas “Bossa Nova”.  Su principal característica:  reducir todo lo instrumental sólo para su guitarra.

 

La concretización del ritmo se dio a los encuentros ocurridos en el apartamento de la cual sería la musa de la Bossa Nova: la cantante Nara Leão.  Las reuniones se denominaban “Samba Sessions”, donde se encontraban músicos e intelectuales de la región para tocar samba, entre ellos: Roberto Menescal, Ronaldo Bôscoli y, por supuesto, Tom Jobim, Vinícius de Moraes y João Gilberto.

 

Tal como relata el escritor Ruy Castro , “Chega de Saudade” fue grabada a principios de 1958 por Elizete Cardoso.  Pero la versión que haría historia llegó unos meses después.  Introvertido, exigente y poco pactista, João Gilberto dio puerta a la discográfica Columbia después de que un directivo sugiriera un pequeño cambio en el texto de la canción, y pasmó al personal de Odeon cuando exigió dos micrófonos para la sesión;  uno para la voz y otro para la guitarra.  Fue casi un mes de grabación regada por discusiones febriles, incluso con Jobim, al que le dijo:  “Eres brasileño, Tom.  Eres Perezoso”.

 

La guitarra de João Gilberto, las composiciones de Jobim y las letras maravillosas de Vinícius llevó la musicalidad brasileña al exterior, el estilo que sería marcado por su batida y el uso de acordes disonantes, aquello que influyó a artistas de varias generaciones posteriores.

 

 

“Chega de Saudade” cumple sesenta años aún envuelto en disidencia sobre los orígenes de la Bossa Nova.


“Sectores conservadores afirmaban que la Bossa Nova surgía del Jazz, y otros defendían que se presentaba como alternativa moderna” -resumía Fabio Saito dos Santos en su tesis sobre las influencias del Jazz en la Bossa Nova.

Para el crítico José Ramos Tinhorão, la Bossa Nova “es hija de aventuras secretas de apartamento con la música norteamericana -que es indudablemente su madre- y vive hasta hoy el mismo drama de tantos críos de Copacabana:  no se sabe quién es el padre”.

El escritor Ruy Castro llegó a afirmar que “como cualquier música popular en el siglo XX, ella fue influida por la sonoridad americana en general, no sólo por el jazz”.  Y resalta aún que el hecho del samba asimilar tan bien otras influencias, abre margen para lecturas equivocadas de que la bossa nova se apuntalaba en un extranjerismo.  La famosa composición “Aquarela do Brasil de 1939, por ejemplo, ya tenía una big band de suingue en el fondo, y nadie se siente agredido por eso”.

El periodista, escritor y técnico de sonido, Zuza Homem de Mello, llegó a afirmar que “la Bossa vino como un sucesor del samba-canção.  Fue la solución encontrada por João para hacer que la guitarra sonase diferente a la de otros guitarristas”.  “Simplificó el ritmo e incrementó la armonía”.

 

 

“Chega de Saudade” y sus integrantes

“Chega de Saudade” fue publicado a través de la discográfica Odeon.  Producido por Aloísio de Oliveira.  Y su duración de 22 minutos, 37 segundos.

Tom Jobim se encargó de los arreglos; Copinha de la flauta; Maciel del trombón; Milton Banana, la batería, Guarany, caixeta; Juquinha, del triángulo; Rubens Bassini, bongô; Milton, Acyr y Edgardo, vocal de apoyo; y, por supuesto él, João Gilberto: arreglos, voz y guitarra.

 

 

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